El Mondi: Sujeto de verbosidad excesiva
El Mondi, cortometraje producido por Sergi Llàcer, fue presentado al festival de cortometrajes Notodofilmfest de Madrid en 2023.

El filme nos sitúa en medio de un parking oscuro y vacío, en el que un hombre de aspecto siniestro está parado junto a una farola hablando animadamente en francés, como si estuviera contando una historia al aire.
Una joven se acerca a él y le pregunta si tiene un teléfono móvil, ya que lo necesita para llamar a su madre y que busque un código guardado en la habitación que le permite desbloquear el suyo propio. A pesar de la aparente indiferencia del hombre, continuando con su relato como si no hubiera entendido la petición, cuando la chica está a punto de marcharse, el locuaz sujeto accede a prestarle su móvil. Con cautela, ella lo toma, pero no sin antes aceptar la condición del individuo: escuchar su historia. Con el móvil en mano, la chica realiza la llamada a su madre, pero la conversación se ve interrumpida repetidamente por las excesivas y ruidosas intervenciones del hombre.
Finalmente, la joven resuelve su problema y deja el móvil en el capó de un coche cercano, señalando al hombre su ubicación antes de marcharse. El hombre recoge el teléfono y la sigue, ansioso por continuar con su relato inacabado.
Crítica: El cortometraje trata de poner al espectador en una situación de inquietud y agobio. ¿Lo consigue? No puedo negarlo, si puedo decir que la sensación no proviene de un buen suspense, como aparenta en un principio que va a ser, sino por lo cargantes que son sus personajes.
El hombre presenta una apariencia que, viendo la situación, es bastante poco favorecedora. A lo largo del corto se intensifica la sensación de pesadumbre principalmente por este personaje, siendo bastante latoso debido a su innecesaria e irritante locuacidad. Tampoco se salva la personalidad de la chica, que es excesivamente arrogante. No presta atención al hombre y juzga sus comportamientos, sintiéndose mentalmente superior. Bien es cierto que la apariencia del hombre es como es, pero de ahí a ser tan insolente hay un paso, y no es cómodo de ver precisamente, lo que genera esa situación un tanto desagradable a la vista.
En esencia, el corto no está mal montado. Me gusta la idea de aplicar un plano de seguimiento constante, sin cortes. Esto le aporta mayor autenticidad y originalidad, pues no se ven cortos de este tipo normalmente. Las actuaciones en sí son bastante decentes. Quizá lo que falla es la trama tan plana y trivial, pues a su vez parece inacabada al no tener un final dictado ni aportar nada nuevo al espectador (más allá de que los móviles parecen enfriar las interacciones sociales). A mi parecer, se queda en un simple corto sin un trasfondo resaltable, y que, en definitiva, no aporta nada nuevo al espectador.
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