Multiverso de la Locura personal
En el amplio pero breve escenario de mi vida, las luces iluminan los recuerdos que componen la trama de ella. Desde los primeros fotogramas, cuando los valores familiares, la amistad, colaboración y las más sencillas lecciones de vida de Los Aristogatos delineaban mis días. Los inesperados giros y las situaciones complejas en la Atlantis: El imperio perdido, mi autobiografía cinematográfica es un viaje a través de los géneros de mi experiencia efímera.
En la infancia, me aventuré en los Enredados de la inocencia, mientras la Ciudad de Dios se desplegaba ante mis ojos curiosos. La adolescencia me sumergió en el Club de la lucha interno, hasta que sonara mi propio Tick Tick Boom. Buscando mi identidad en el Multiverso de la locura de las decisiones que marcarían mi destino. Una de mis obras favoritas es Como conocí a vuestra madre recuerdo todas las veces que la veía sin parar repitiendo las 9 temporadas con mi familia de manera continua. Para mí significa verano, el periodo de vacaciones en el que todos nos podíamos juntar y estar juntos, un momento de desconexión y evadirte de todos tus problemas. Al ser una comedia de situación en un bar genera ese sentimiento de informalidad, cada uno de los protagonistas cuentan sus problemas personales. Ha sido la serie que más veces he visto entera, me ha acompañado en desayunos, comidas y cenas, siendo esa vieja confiable que cuando no sabes qué ver decides reproducir un capítulo cualquiera que sabes que va a ser de calidad, risas y entretenimiento.
A medida que la vida adulta se convirtió en un Gran Hotel Budapest de encuentros y despedidas, enfrenté la Prisión Break de la rutina. Conseguir aceptar que no vivimos en una vida perfecta llena de simetría visual, paletas de colores vibrantes y personajes excéntricos con diálogos ingeniosos. Los eventos meticulosamente coreografiados, con una mezcla única de nostalgia y humor surrealista, así como una película de Wes Anderson.

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