La niña de las mil y una preguntas.


Siempre me he considerado una persona muy curiosa; a todo aquello que me rodea intento buscarle explicación, no una solución, hay muchas cosas que no la tienen, sino una explicación de por qué ocurren ciertas cosas.´

Mi nombre es Aitana, y ya de bien pequeña, preguntaba a mis padres el porqué de mi nombre, ¿por qué en Alicante hay tanta Aitana? Entonces descubrí que las familias llamaban así a sus hijas desde la Guerra Civil, puesto que partían en barcos desde Alicante, huyendo de la guerra y lo último que veían desde el barco, era la cima de la Sierra Aitana.

Este es sólo uno de los tantos diminutos misterios que me han llamado la atención a lo largo de mi vida. A partir de ahí, cualquier cosa que me parecía mínimamente interesante, me las apañaba para otorgarle una explicación. Esta incesante curiosidad se sumó más adelante a mi afición por la historia; desde las Antiguas Civilizaciones hasta la II Guerra Mundial. Se trataba de hechos pasados, perpetrados por la humanidad que mi mente no llegaba a entender, por lo que me interesé profundamente en ello. Empecé a ver documentales en la televisión, y más tarde, los entendí.

Gracias, también, a innumerables libros que me han acompañado a lo largo de mi infancia, he dejado volar muchas veces la imaginación, transportándome a otros mundos como hacía el Principito, e interesándome por historias lejanas, y por la belleza de lo desconocido.

 

Cuando juntas la curiosidad y el gusto por la historia, todo lo ajeno te parece interesante. No es hasta que vi por primera vez Tadeo Jones, que me di cuenta de que me encantaría estudiar arqueología. La arqueología, como hacían los grandes arqueólogos Tadeo e Indiana Jones, era capaz de juntar la historia y la curiosidad por entenderla.

Tras ver millones de veces estas películas que me han acompañado toda la infancia, llegué a entender que mi futuro profesional no estaba destinado a investigar la historia, sino a recrearlo, como hacían en las películas. No se trataba de estudiar el pasado, sino de representarlo y hacer que la gente se interese tanto como yo.

A través del cine, la gente encuentra sentido a cosas que antes ni se habían parado a pensar; entonces, mi objetivo, no es más que plasmar mis curiosidades en una pantalla, para que aquel, que en algún momento se haya sentido atraído, despierte sus pasiones. Porque el cine es eso, una manera de representar, el presente, el pasado, e incluso el futuro.

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